
ÁTROPOS encarna la inevitabilidad de la muerte.
Su papel nos enseña que el destino final de todos es inmutable y ni
siquiera los dioses pueden escapar de él. Por eso es la más temida de
las Moiras: es la que pone fin a todo.
Decide cuándo una vida llega a
su fin, y es ella quien corta el hilo con sus tijeras.
¡Estimada Átropos! Que tu mano no corte el camino divino que sueño.
Después de esta misiva y en mi mano izquierda unas tijeras, hasta la próxima, compañeras.
LA MUERTE
En sombras camina la vieja divina,
Átropos guarda la muerte que afina.
Con filo implacable decreta el destino,
cerrando la historia de todo camino.
No hay dios que cambie su duro mandato,
ni súplica humana detiene su trato.
El hilo se rompe con tajo preciso,
y el alma se entrega al último aviso.
Temida señora de gesto severo,
su corte es eterno, su juicio certero.
La vida se apaga sin vuelta ni ruego,
Átropos reina con fuerza y sosiego.
Átropos guarda la muerte que afina.
Con filo implacable decreta el destino,
cerrando la historia de todo camino.
No hay dios que cambie su duro mandato,
ni súplica humana detiene su trato.
El hilo se rompe con tajo preciso,
y el alma se entrega al último aviso.
Temida señora de gesto severo,
su corte es eterno, su juicio certero.
La vida se apaga sin vuelta ni ruego,
Átropos reina con fuerza y sosiego.
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